La duda
Ya dos largos años habían pasado desde que lo conoció a él, dos largos años de sufrir en silencio la espera de que alguna vez le llegara algún indicio de que él se preocupaba por ella, o al menos alguno de que supiera de su existencia.
Todos los días que lo veía era la misma rutina. Consciente o inconscientemente, se esmeraba para que aunque sea él le dedicara una mirada o levantara un mínimo interés en ella. Pero ese momento jamás llegaba.
Los días pasaron y él no llegó a ella.
Ahora ya pasaron dos años que no lo ve, que no le sigue los pasos. No sabe nada de él. Su mente exigía verlo, saber cómo estaba y que estaba haciendo, pero no podía. No sabía dónde se encontraba, ni siquiera sabía si él sentía algo por ella.
Ella nunca había hablado de lo que sentía con él por miedo al rechazo. Lo único que le quedaba era el sentimiento de no saber qué diría él si se enteraba de lo que a ella le pasaba.
Le habían enseñado que la verdad duele y la mentira mata, pero ahora sabía algo más, había aprendido que la duda tortura.
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